Fotos : Marco Huarancca y Pedro González
El editor de Terrasses éditions dialogó con Revista Pasajes y explicó cómo conciben el proyecto que viene de editar una antología del poeta argentino Ioshua, de la cual expresó: “Como editorial, buscamos darle voz a un autor marginal, respetando el medio en el que nació, popular, su barrio, del que Ioshua describe bastante en sus textos”.
Por Marco Huarancca y Pedro González
“La editorial se llama Terrasses porque forma parte de una casa, y nos vemos como partes fundamentales de un mismo hogar, donde el proceso de creación es colectivo, traducimos en forma colectiva, nos leemos y elegimos los autores en forma colectiva”, explica L. Bigòrra en la charla que mantuvo con la Revista Pasajes, a la que recibió en su departamento del 19ᵉ arrondissement de París.
Tal como lo declaran en forma de manifiesto en la nota de editores de la antología de poemas Los Putos del argentino Ioshua, “publicar un libro, reivindicarse editores, no pasa por un asunto de erudición, de una lectura bulímica o de una marcada obsesión hacia la literatura o la historia: es también una cosa de instinto. Para seguir nuestro instinto, nuestros instintos de editores, se tienen que reunir al menos dos elementos: el deseo de transmisión y ( casi por sobre todo) ser punks”.
En el mercado editorial tradicional, el proceso de edición de un libro se concreta en base a diversos criterios. De partida, como en toda industria, la mayoría de editoriales pretende obtener utilidades económicas en torno a la venta. Por otro lado, un nuevo libro debe abordar temas que forman parte de la línea editorial, y no está de más contar con las referencias de alguno que otro autor bien conocido en el “ambiente”.
Por ello, el riesgo de publicar nuevos autores se vuelve siempre muy alto, si tomamos en cuenta el factor económico y la audiencia que pueda tener una nueva voz. El riesgo es compartido entre el escritor y la casa donde su texto será publicado, es un compromiso de ambas partes por sacar adelante un trabajo de calidad. El proyecto debe ser rentable para permitir el sustento de la editorial. Un escritor de por si no gana de sus libros, sino de las actividades alrededor de su literatura. Sin embargo Terrasses es una editorial que se define de otra manera, reviviendo a escritores que no llegaron a ser publicados en Francia, o dando a conocer nuevas voces dentro de un modelo “anarquista”.
El origen de Terrasses puede situarse en un aula de la Universidad Paris 8, donde dos amigos cursaban un máster de literatura. Desde entonces hasta acá, el catálogo de la editorial no paró de crecer, y eso puede verse en su sitio web. L. Bigòrra es uno de esos socios fundadores, al cual conocimos durante la presentación de su libro “28 jours”. Él prefiere mantenerse en el anonimato, pero con generosidad nos recibió para charlar sobre el proyecto y la decisión de editar a Ioshua, poeta fallecido en 2015.

En el prólogo de Los putos de Ioshua, se describe al autor como “un autor pédé, punk, pobre de la periferia de Buenos Aires, así como un ardiente militante de la gestión autocultural, de la construcción para y por la marginalidad, siendo él mismo el gestor de su propia editorial, denominada Huachos del Barrio”. La obra que deja, según el prólogo es “densa, llenas de pijas, droga, cumbia y rock, plasmando en sus textos y dibujos, la soledad, la tristeza, la felicidad y el amor de chicos pobladores de calles sin pavimento”.
¿Cómo conoció a Ioshua?
Me hice amigo de una chica cuando cursaba el segundo año de un máster de creación literaria en París 8 . Ella es hija de padres tupamaros, víctimas de la represión durante la dictadura en Uruguay. Por mi parte, yo le conté acerca de mi vida, como gay y anarquista. En esos intercambios, ella me muestra un libro de Ioshua y es a partir de ahí que él quedó como un referente que posteriormente acabamos publicando en nuestra editorial. Es gracias a ella también que hemos hecho el trabajo de traducción al francés de su obra, ya que, si bien yo viví en Argentina, el español continúa siendo una lengua que no logro dominar del todo.
¿Cómo se llevó a cabo el proceso de traducción, tomando en cuenta los derechos de autor por ejemplo?
No fue difícil porque Ioshua no dejó descendencia, y él mismo creó su editorial, Huachos de la calle, y es a partir de ese libro que con mi compañera hemos hecho un trabajo colectivo de traducción, tomando en cuenta los modismos del español de Ioshua. Ella aporta el conocimiento de los modismos y yo aporto con el francés que podría utilizarse en el contexto sobre el que Ioshua habla, encontrando un francés que yo mismo podría utilizar en mi calidad de puto y drogadicto. En ese sentido, es una aproximación y un ejercicio de traducción de alguien que comparte mi estilo de vida, a pesar de que en mi caso venga de un mundo burgués. De todas maneras, nos hemos preguntado acerca de si él hubiese deseado haber sido publicado por nosotros.
Uno de los objetivos de nuestra editorial, es evitar el oportunismo editorial, es decir, elegir a algún autor en relación a las utilidades que obtendremos con las ventas. No funcionamos bajo esa lógica capitalista. Como editorial, buscamos darle la voz a un autor marginal, respetar el medio en el que nació, popular, su barrio, del que Ioshua escribe bastante en sus textos.
En el prefacio de tu libro “28 jours”, ustedes hablan precisamente acerca de la manera en cómo trabajan y del trabajo colectivo que ejercen.
Con Luc, uno de los fundadores de Terrasses, hemos hecho estas notas de editor en los libros que publicamos, porque tenemos la convicción política de que editar libros es una acción muy importante y es un trabajo donde nos complementamos. En mi caso, no soy un gran lector como mi socio, que es un gran lector.
Nunca se me pasó por la cabeza editar libros. Mi socio en cambio, es el que pone la nota más intelectual. Lo que me interesa es preguntarnos por qué editamos, qué significa editar un libro, para quiénes editamos y con qué fin traducimos la obra de un autor. En cada libro de nuestro catálogo hacemos estas notas de edición con el fin de poder respondernos estas preguntas. Tampoco hacemos nuestra elección en base a si el autor pertenece a determinados grupos, es decir, no decidimos tomar un poco de literatura de afrodescendientes, un poco de feminismo radical, como podría ser el catálogo de algunas editoriales. La diferencia con el circuito clásico es que no sacamos libros para lucrar, publicamos con fondos necesarios para asegurar sólo la impresión y que estos se autofinancien. No hay sueldos. Es un proyecto político intelectual.
El editor cuenta a Revista Pasajes que busca becas “de escritor” para poder “publicar otros libros y no necesariamente los míos, sino dar paso a otros escritores”. En una pausa de la charla, Bigòrra muestra los libros de Terrasses, en los que descubrimos escritores magrebinos como Jean Senac, poeta militante argelino nacido en 1926 participante de la guerra de liberación en Argelia, entre otros libros tanto de poesía como de narrativa. El punto en común, claro, es el militantismo y el compromiso político con su escritura.
La última publicación es la novela Tupamadre, de L. Etchart, nacida en Uruguay e hija de padres tupamaros. La autora pide que no se sorprendan con las faltas de ortografía de su título, ya que “su francés fue aprendido en Montevideo y asume su ortografía en forma rebelde a las reglas de la lengua francesa, como si la forma de escritura sea también un acto de resistencia”.
En tiempos donde hacer canciones o incluso filmar películas se puede hacer con mayor autonomía de sus respectivas industrias, es interesante la experiencia de Terrasses y su manera de operar, siendo parte de una industria editorial que invierte las utilidades con el sólo fin de imprimir.
La antología de Ioshua contiene los poemas y dibujos del autor, así también como algunos relatos, como por ejemplo Los Putos, cuyo contenido se repite en su poemario: chicos nacidos en la marginalidad, no sólo desde la pobreza sino también de su homosexualidad, a veces aceptada al ritmo de una cumbia villera, entre birras, merca y pijas.
Los nenes con los nenes
Ey, guachín
La noche se hizo larga
después me di cuenta.
Me arde la garganta
de tantas palabras.
Un perfume re lindo
Dos boletos del 86
Unos besos arrugados
Una caricia en el bolsillo
Una sonrisa y una marca en mi costado
me dicen que pasé la noche con vos.
Ey, guachín
Siempre voy a quererte
después me di cuenta.
(Los Putos, Ioshua, Terrasses éditions, Paris 2021, p.122)

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